Geostrategy: toward an integrative model
Fabrizio del Piélago
geoestrategiaperuana@gmail.com
Resumen
La geoestrategia es un concepto polisémico y relativamente reciente que se resiste a una interpretación unívoca. Esta condición epistemológica y ontológica dificulta su instrumentalización por parte de los gestores públicos encargados de la planificación nacional. En este ensayo se plantea una definición integral (no normativa) del concepto a través de un enfoque ecosistémico y, a su vez, se propone la existencia de Servicios Geoestratégicos Óptimos y de una matriz APRIPDS como elemento articulador entre las dimensiones conceptual y física.
Summary
Geostrategy is a polysemic and relatively recent concept that resists a univocal interpretation. This epistemological and ontological condition makes it difficult for public officials responsible for national planning to operationalize it. This essay proposes a comprehensive (non-normative) definition of the concept through an ecosystemic approach, while also positing the existence of Optimal Geostrategic Services and an APRIPDS matrix as an articulating element between the conceptual and physical dimensions.
Аннотация
Геостратегия — это многозначное и относительно новое понятие, которое не поддается однозначной интерпретации. Это эпистемологическое и онтологическое условие затрудняет ее применение государственными служащими, ответственными за национальное планирование. В данной статье предлагается всеобъемлющее (ненормативное) определение данного понятия с использованием экосистемного подхода, а также выдвигается предположение о существовании Оптимальных Геостратегических Услуг и матрицы APRIPDS в качестве связующего элемента между концептуальным и физическим измерениями.
Agradecimientos
Se le agradece a Darya Pukala (Grado en Business Economics, Universidad Martin Luther de Halle-Wittenberg) por la traducción al ruso del resumen del texto.
Introducción
En la actualidad no existe una definición unívoca de la geoestrategia. Si bien trabajos como los de Brill (1985) y Cebotari y Budurina-Goreacii (2021) mapean las diferencias entre enfoques que intentan abarcar la geoestrategia, se trata más de aproximaciones sistematizadoras que de ejercicios de conceptualización.
En un nivel más básico-filológico, el Diccionario de la Real Academia Española define este vocablo como “estrategia basada en el conocimiento y análisis de las condiciones geográficas de una región”. Por su parte, el diccionario Merriam-Webster de la lengua inglesa lo define de tres maneras: como una rama de la geopolítica que se ocupa de la estrategia; como la combinación de factores geopolíticos y estratégicos que caracterizan a una región geográfica particular; y como el uso, por parte de un gobierno, de una estrategia basada en la geopolítica.
En un nivel institucional, el Instituto Español de Estudios Estratégicos (2010) considera el término como una innovación posmoderna, diferenciada tanto en su historia como en su comportamiento respecto de la estrategia clásica, sin ofrecer una definición precisa.
En Chile, Álvarez (2024), desde una visión centrada en el poder militar, la define como la aplicación práctica de la geopolítica en el estudio de los intereses geoestratégicos de una nación. Igualmente, desde una perspectiva centrada en el poder duro, Strategiecs (2021) la define como la localización de un territorio cuya dominación permita al Estado que lo controla consolidarse y proyectar su influencia a nivel mundial.
Como queda demostrado, se trata de un concepto polisémico que resiste una definición normativa. No obstante, si bien este rasgo es esperable dentro de la tradición académica contemporánea, también puede señalarse que es un concepto que se beneficiaría de un enfoque integrador. Más aún, este esfuerzo permitiría facilitar su dimensión operativa en el planeamiento de políticas públicas, al superar definiciones fragmentarias o sectoriales.
Este ensayo plantea una nueva definición funcional de la geoestrategia desde una perspectiva ecosistémica basada en “servicios”. Así, se propone la existencia de una serie de Servicios Geoestratégicos que gestionan los recursos territoriales para garantizar la seguridad óptima de las comunidades estatales. Finalmente, se introduce la matriz APRIPDS (Abastecimiento, Proyección, Regulación, Innovación, Permanencia, Disuasión y Soberanía) como herramienta de clasificación de dichos servicios.
La geoestrategia se interpreta aquí desde una perspectiva funcionalista como una herramienta de planificación pública holística que articula el uso de los recursos territoriales a partir de una serie de servicios cuantificables en indicadores, cuyo uso óptimo repercute en beneficio del conjunto de una comunidad estatal.
El enfoque ecosistémico
La utilidad de los recursos naturales para los objetivos estatales es un conocimiento tan antiguo como la historia de las sociedades complejas. Asimismo, los padres fundadores de la geopolítica clásica ya habían relacionado las capacidades estatales con el acceso a los recursos existentes en los territorios. Halford Mackinder, por ejemplo, había señalado la relación entre territorio y poder en su texto fundacional The Geographical Pivot of History (1904). Lo mismo puede señalarse de la teoría del Rimland de Spykman (1944). Se trataba, con todo, de acercamientos más bien unidireccionales de la relación entre los individuos y sus marcos materiales. Sin embargo, las formas más sofisticadas de esta relación entre sociedades y territorios se desarrollaron posteriormente, influenciadas por el auge de los movimientos ambientalistas desde la década de 1970.
La irrupción del ecosistema como objeto de análisis social no solo aportó un nuevo campo de estudio para las ciencias sociales, sino que también inspiró la aparición de nuevos marcos metodológicos. Uno de los avances más relevantes en este sentido fue el trabajo de Costanza et al. (1997), en el que se analiza el valor de los “servicios” que los ecosistemas ofrecen a la sociedad.
Si bien este concepto y su metodología se originan en los estudios ambientales, en este trabajo se plantea su utilidad para la renovación del estudio de la geoestrategia, tanto como campo de análisis como enfoque metodológico. En este sentido, se define aquí la geoestrategia como una herramienta dentro de un ecosistema estatal que gestiona los recursos territoriales a través de una serie de servicios.
Para ello, se señalan tres niveles de interacción:
Primer nivel: los recursos territoriales
En este nivel se encuentran todos aquellos recursos disponibles en un territorio específico. No se trata solamente de la visión extractivista clásica, sino de una concepción integral del territorio como una unidad compleja que abarca tanto las materias primas como la disposición del espacio, la demografía, la climatología, la capacidad de resiliencia y la dinámica de riesgos de desastres, entre otras dimensiones. Si bien el territorio así comprendido posee una capacidad de condicionamiento social, es solo a través de su utilización por parte de una construcción social compleja como el Estado que alcanza una funcionalidad que trasciende la fragmentación de las unidades locales.
Segundo nivel: los Servicios Geoestratégicos Óptimos
Este es el nivel que conecta la potencialidad territorial con los objetivos de las élites estatales. En tanto los recursos territoriales poseen capacidades diversas, se plantea aquí la existencia de distintos servicios. Estos servicios se catalogan bajo la matriz APRIPDS:
Abastecimiento: este servicio hace referencia a la capacidad de un territorio de abastecer las necesidades materiales que sostienen el funcionamiento de un Estado, ya sea para usos comerciales, primarios, industriales civiles o de defensa.
- Indicadores: tasa de autosuficiencia energética y alimentaria; dependencia de importaciones críticas (%); diversificación de fuentes de suministro; reservas estratégicas (días de consumo).
Proyección: es la serie de ventajas comparativas que ofrecen los recursos territoriales dentro de un Estado, cuya gestión óptima redunda en su influencia y centralidad dentro de las dinámicas globales complejas.
- Indicadores: índice de conectividad logística; volumen de comercio exterior (% del PIB); presencia en rutas estratégicas; capacidad de despliegue exterior; inversión extranjera directa saliente.
Regulación: se trata aquí de una definición dual. En primer lugar, alude a la capacidad de un territorio de condicionar racionalmente las ambiciones políticas y económicas de la población y de las élites estatales, al ofrecer un conjunto limitado y específico de recursos que no puede superarse o cuya recuperación requiere tiempos que trascienden el inmediatismo. En segundo lugar, refiere a la capacidad de condicionar las dinámicas de circulación de bienes y servicios dentro del territorio y fuera de él.
- Indicadores: control estatal sobre recursos estratégicos (%); calidad regulatoria; control de infraestructuras críticas; capacidad de control de flujos (comerciales y migratorios); tiempo de respuesta institucional ante crisis.
Innovación: es la capacidad de los recursos territoriales para favorecer el desarrollo de la investigación y la innovación sociocientífica de manera autónoma.
- Indicadores: gasto en I+D (% del PIB); número de patentes per cápita; densidad de centros de investigación; capital humano cualificado; índice global de innovación.
Permanencia: es la regularidad que los recursos territoriales ofrecen a un proyecto estatal para facilitar su resiliencia y estabilidad en el tiempo histórico.
- Indicadores: índice de resiliencia sistémica; estabilidad institucional; diversificación económica; exposición a riesgos naturales; continuidad de políticas públicas.
Disuasión: es la capacidad que tiene un territorio para sostener las capacidades disuasivas y de defensa de un proyecto estatal. Abarca tanto la disposición geográfica como los demás recursos utilizables con fines defensivos.
- Indicadores: gasto militar (% del PIB); capacidades militares; control territorial efectivo; ventajas geográficas defensivas; participación en alianzas de seguridad.
Soberanía: se refiere a la capacidad del Estado de ejercer control efectivo sobre sus recursos territoriales y de tomar decisiones autónomas sobre su uso estratégico.
- Indicadores: autonomía energética; dependencia tecnológica externa; control de recursos estratégicos; autonomía fiscal/monetaria; grado de dependencia de actores externos.
Empero, la matriz APRIPDS no pretende ser exhaustiva, sino analíticamente suficiente en esta etapa seminal. Sus dimensiones se derivan de tres funciones estatales básicas: sostenimiento material (Abastecimiento, Permanencia), proyección externa (Proyección, Disuasión) y control sistémico (Regulación, Soberanía, Innovación). Resulta, por tanto, mejorable y refinable frente a estudios empíricos.
Tercer nivel: la Seguridad Óptima de las Comunidades Estatales
El último nivel del ciclo geoestratégico se halla en la utilización efectiva de los servicios geoestratégicos óptimos para sostener a las comunidades estatales, entendidas aquí como una relación social compleja que articula, de manera prolongada en el tiempo, a actores políticos usuarios de un mismo territorio. Este nivel, a su vez, retroalimenta el ciclo al facilitar la mejora y legitimidad del marco técnico-político que garantiza el acceso a los recursos territoriales.
Conclusiones
Si bien se trata de un primer acercamiento, el modelo propuesto permite superar la visión meramente descriptiva de la geoestrategia y construir una interpretación funcional capaz de integrar de manera coherente diferentes recursos y niveles de acción pública. La matriz APRIPDS permite, así, estructurar una secuencia lógica de acumulación geoestratégica.
Este enfoque abre puertas para el análisis comparado entre Estados, así como para el diseño de políticas públicas por parte de los planificadores públicos de alto nivel. Al mismo tiempo, permite superar las visiones sectoriales y reduccionistas que consideran a la geoestrategia como una mera herramienta de poder militar o una rama economicista.
Con todo, el éxito de este modelo dependerá de su capacidad de operacionalización y contraste empírico. Igualmente, se espera que futuras investigaciones permitan profundizar los indicadores utilizados y refinar el proceso a través de estudios aplicados a casos concretos.
Bibliografía
Álvarez Chaigneau, J. I. (2024, 30 de abril). De la geopolítica a la visión geoestratégica. Revista de Marina. https://revistamarina.cl/es/articulo/de-la-geopolitica-la-vision-geoestrategia
Brill, H. (1985). Political geography, geopolitics, geostrategy: An attempt at systematization. Strategic Studies, 8(2), 86–98. Institute of Strategic Studies.
Cebotari, S., & Budurina-Goreacii, C. (2021). Geostrategy: Theoretical conceptual approaches. Moldoscopie, 3(94). State University of Moldova. https://doi.org/10.52388/1812-2566.2021.3(94).01
Costanza, R., d’Arge, R., de Groot, R., Farber, S., Grasso, M., Hannon, B., Limburg, K., Naeem, S., O’Neill, R. V., Paruelo, J., Raskin, R. G., Sutton, P., & van den Belt, M. (1997). The value of the world’s ecosystem services and natural capital. Nature, 387(6630), 253–260. https://doi.org/10.1038/387253a0
Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). (2010, agosto). Estrategia, geoestrategia, geopolítica (Documento de análisis DIEEEA 08/2010). https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_analisis/2010/DIEEEA08-2010EstrategiaGeoestrategiaGeopolitica.pdf
Mackinder, H. J. (1904). The geographical pivot of history. The Geographical Journal, 23(4), 421–437.
Spykman, N. J. (1944). The geography of the peace. New York: Harcourt, Brace and Company.
STRATEGIECS Team. (2021, June 23). Geostrategy in 21st century. STRATEGIECS. https://strategiecs.com/en/analyses/geostrategy-in-21st-century
Diccionarios (fuentes en línea)
Real Academia Española. (s. f.). Geoestrategia. En Diccionario de la lengua española. Recuperado el 28 de marzo de 2026 de https://dle.rae.es/geoestrategia
Merriam-Webster. (s. f.). Geostrategy. En Merriam-Webster.com Dictionary. Recuperado el 28 de marzo de 2026 de https://www.merriam-webster.com/dictionary/geostrategy
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